En este artículo Melina Furman reflexiona sobre las lecciones que nos ha dejado la pandemia, en relación a las modalidades híbridas.
La investigadora plantea que: “La pandemia de la COVID-19 ha sido una llamada de advertencia a muchos, ha puesto de relieve que vivimos en un mundo caracterizado por la incertidumbre, con desafíos globales. De manera colectiva, estamos comenzando a darnos cuenta de la necesidad de reimaginar los espacios de aprendizaje, de transformar las aulas tradicionales en entornos en los que los estudiantes florezcan y desarrollen el conocimiento y las herramientas para el futuro que van a tener que navegar como adultos.”
A lo largo del artículo se desarrollan tres lecciones: 1) Capitalizar el envión tecnológico para explorar maneras renovadas de enseñar y aprender, 2) Revisar contenidos, formatos y enfoques escolares (y fortalecer el trabajo colaborativo entre docentes), y 3) Aprovechar el potencial de las modalidades híbridas (y enseñar el oficio de estudiante). Cada una de ellas invita a repensar qué, cómo, cuándo, con quién y dónde se enseña y se aprende.